Vagabundos conectados: “Es aterrador no tener casa… cuando estoy aquí, soy igual a todos los demás”
No somos partidarios de cortar y pegar entradas ni siquiera de traducciones literales sin embargo en ocasiones, es imposible obviar historias impactantes y conmovedoras como la siguiente: aparecida en el portal hothardware y que, por su alto valor informativo y humano, creemos necesario traducir:
- Enlace a la noticia original: (en inglés) hothardware.com
- Autora: Jennifer Johnson
Los Vagabundos siguen conectados
Hace unos años, a la gente le preocupaba que la brecha digital separase a aquellos que podían tener acceso a la tecnología de los que no. Este hecho, parece no ser el caso hoy en día si se tiene en cuenta el gran número de personas sin hogar que tienen ordenadores y acceso a Internet.
Tomemos el ejemplo de Charles Pitts. El señor Pitts tiene 37 años y vive en San Francisco. Tiene cuentas en Facebook, MySpace y Twitter, postea en un foro de Internet en Yahoo, lee noticias en línea, y escribe mensajes de correo electrónico regularmente a sus amigos para no perder el contacto. La diferencia entre el señor Pitts y muchas otras personas que hacen este tipo de actividades es que el Pitts vive bajo un puente de una carretera.
Para mantener su portátil cargado Pitts, que lleva 2 años viviendo en la calle, tiene una lista mental de los lugares en los que puede recargar la batería y seguir conectado, incluida una esquina abandonada en la estación de trenes así como cafeterías que permiten largas estancias. Otros sin techo como Skip Schreiber, de 64 años y filósofo aficionado, vive en una furgoneta y es más creativo a la hora de recargar las baterías de su portátil. Schreiber usa un Mac que requiere menos energía y, además, mantiene ventiladores y antenas inalámbricas en el exterior siempre que sea posible. Dice que enfría su portátil a base de paños húmedos y que puede mantener su batería activa durante 16 horas, eso sí, si no visualiza videos.
Obviamente, no todas las personas sin hogar pueden darse el lujo de tener sus propios ordenadores. Algunos refugios para personas sin hogar ya ayudan a proporcionarles equipo y acceso a Internet. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York ha establecido 42 equipos en cinco de sus nueve centros de acogida. La ciudad planea, además, conectar los otros cuatro refugios durante este año. Aproximadamente la mitad de los otros 190 centros de acogida de la ciudad, también ofrece acceso a equipamiento electrónico.
El “City Hospitality House“, un centro sin ánimo de lucro de San Francisco, dice que la mitad de los usuarios que usan sus ocho ordenadores son vagabundos. En este centro la demanda de usuarios es tan grande que el tiempo de conexión está limitado a 30 minutos.
Ordenadores baratos y el acceso libre a Internet son el eje fundamental que ayuda a alimentar este fenómeno, también una población cada vez más experimentada en este campo. Algunos abogados de estas personas dicen que la crisis ha empujado a mucha gente de la clase media a la calle, gente que antes no podía estar sin conectarse.
Para muchos de ellos, conectarse implica una aceptación social mayor. Lisa Stringer, que dirige un programa que enseña habilidades en entornos informáticos para gente sin hogar y personan con bajos ingresos, dice: “En la sociedad de hoy, es realmente un símbolo de aceptación el estar conectado”. Robert Livingston, de 49 años, comenta: “Es aterrador ser vagabundo … cuando estoy aquí, soy igual a todos los demás“.




















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